Oración al Señor de los Rayos

Oración al Cristo al que se da devoción en Jalisco, en la pequeña ciudad de Temastían.

4570
TEMASTIÁN, JALISCO

ORACIÓN

Poderosísimo Señor de los Rayos, Capi­tán valeroso de los que batallamos en la milicia de este mundo. ¡Oh, Dulce Jesús mío, Señor de los Rayos!

¡Cuántos y cuan en­carnizados enemigos nos rodean!

El demonio con sus acechanzas, el mundo con sus vani­dades y placeres, y la carne con sus tentacio­nes.

Tú, Señor eres nuestra fortaleza contra el infierno y todo lo que quiere perdernos!

Mira ¡oh, Dios de bondad!, la guerra que sin cesar se le hace a la Santa Iglesia Católica, a la enseñanza de la sana doctrina de la santidad y a todo lo bueno ¿qué hacer en este difícil momento?

Señor, si Tú nos dejas, pereceremos, si tu mano omnipotente no nos protege, por nuestra débil naturaleza, sucumbiremos, mas con tu poderoso auxilio, Señor, todo lo podemos.

Danos la victoria, remedia estas necesidades, por el ardiente amor con que abrazaste la Cruz para llevarla en tus hombros; y por las amargas penas que sintió tu amorosísima Madre, la Virgen María, en tu sagrada pasión, danos también el remedio en nuestras múlti­ples necesidades.

Así, Señor, lo esperamos de tu misericordia y bondad.

A ti Señor que eres Dios, y que reinas por los siglos de los siglos.

Amén.

Breve explicación de la devoción al SEÑOR DE LOS RAYOS:

El Santuario del Señor de los Rayos es un templo católico de Guadalajara, México, bajo la advocación del Señor de los Rayos.

Se encuentra ubicada en el norte del estado de Jalisco, en la pequeña ciudad de Temastían.

Sus fiestas son el 12 de enero. Sobre la escultura, el Cristo de Temastián está hecho de madera tan resistente que ha soportado el paso de los siglos. Data del siglo XVI y parece que fue obra de los padres franciscanos de la Custodia de Zacatecas.

El nombre dado al Cristo, viene según la tradición, estando los frailes predicando a los indios debajo de un mezquite, cayó sobre la imagen una centella, pero ésta no hizo daño alguno a la escultura, sólo a su cruz de madera, misma que aún se conserva en el Curato de Temastián con las huellas que dejó aquella descarga.

Hay quienes afirman que hace muchos años, en esa región caían muchos rayos, pero que cuando llegó la imagen del Crucificado, el fenómeno cesó.

Hay interpretaciones más profundas que dicen que al Cristo se le llama así por los rayos de luz que iluminan a los creyentes cuando su devoción es auténtica.
Posteriormente, la devoción se extendió a distintas regiones del país e incluso al extranjero, pues al fundarse la Pía Unión del Señor de los Rayos, el 29 de agosto de 1925, llegó a tener fieles devotos en Estados Unidos, España y América del Sur, hasta la Argentina, entre ellos 36 obispos y más de 100 sacerdotes.

COMPARTIR