Comentario del Evangelio, San Mateo 2,1-12 CATOLICO

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Solemnidad de la Epifanía del Señor

El Evangelio nos presenta a los Magos de Oriente que acuden a adorar al Niño Jesús.

Es muy importante lo que supone este suceso porque da un carácter de universalidad al Nacimiento de Cristo. Recordemos que católico, significa universal.

El llamado de Dios pasa de su pueblo elegido, Israel, a todas las naciones.

El Mesías que había de salvar a Israel, pasa a ser el Salvador de toda persona de buena Voluntad que acepta a Dios como su Señor.

En la Sagrada escritura existen textos que nos dicen que todos somos hijos de Dios porque hemos sido creados por Dios, y por ello en un sentido amplio, todos somos sus hijos y todos necesitamos a Dios.

También es cierto que en el Nuevo Testamento hay otros textos en que el ser hijos de Dios es algo recibido por Jesucristo, en cuanto a que por el bautismo nos asociamos a su filiación divina.

En ambos sentidos la Epifanía significa manifestación, la manifestación universal de Dios.

 

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Dios que se ha manifestado a aquellos Magos que siguieron una luz, que les llevó al pesebre, donde estaba el Niño Jesús.

Ellos siguieron la luz que les lleva al Sol que nace de lo alto.

Cada uno necesita de la manifestación de la luz de Dios en su vida.

Es ella la que nos ayudará a salir de las tinieblas y las oscuridades que nos dominan. Por eso, como los Magos, sigamos la estrella, nos llevará al Pesebre.

Es allí donde descubriremos el sentido profundo de la vida. Ciertamente, sin luz nada se ve. No se percibe la dimensión ni la forma, nosotros, necesitamos esa luz, necesitamos a Dios en nuestras vidas, necesitamos su Palabra.

Sí. Dios se manifiesta al mundo como luz, para que todos le encuentren, para que todos le encontremos, para que nadie siga viviendo a oscuras.

“Necesitamos de esta luz que viene de lo alto para responder con coherencia a la vocación que hemos recibido.

Anunciar el Evangelio de Cristo no es una opción más entre otras posibles, ni tampoco una profesión.

Para la Iglesia, ser misionera equivale a manifestar su propia naturaleza: dejarse iluminar por Dios y reflejar su luz.

No hay otro camino. La misión es su vocación. Muchas personas esperan de nosotros este compromiso misionero, porque necesitan a Cristo, necesitan conocer el rostro del Padre”

Bendiciones.