ORACION PARA PEDIR SUS GLORIOSAS VIRTUDES

1141

Hoy 27 de Diciembre celebramos el día de San Juan Evangelista, el discípulo predilecto de Jesús y creador del cuarto evangelio. Pedimos su intercesión con esta oración:

Por tu angélica pureza, que formó siempre tu carácter, y te dio el mérito y privilegio de descansar tu cabeza sobre su pecho, de contemplar su gloria, de poder ver tan de cerca sus prodigios más maravillosos y finalmente de ser declarado con su bendita boca, hijo y custodio de la Santísima Virgen María.

Concédeme, te pido, glorioso San Juan…..( pedir las virtudes que necesitas)

Que podamos custodiar la castidad conveniente a nuestro estado y evitar todo aquello que la pueda ofender.

Intercede por nosotros para que nuestra Madre del Cielo nos proteja, y nos mantenga fieles a perseverar en el bien y logremos la santidad eterna siguiendo el ejemplo de tus gloriosas virtudes.

Amén

SAN JUAN EVANGELISTA EL AMADO POR JESUS

San Juan el Evangelista, fue «el discípulo amado de Jesús”, hijo de Zebedeo y hermano de Santiago el Mayor, con quien desempeñaba el oficio de pescador.

Junto con su hermano Santiago, se hallaba Juan remendando las redes a la orilla del lago de Galilea, cuando Jesús, que acababa de llamar a su servicio a Pedro y a Andrés, los llamó también a ellos para que fuesen sus Apóstoles.

El propio Jesucristo les puso a Juan y a Santiago el sobrenombre de Boanerges, o sea «hijos del trueno» (Lucas 9, 54), aunque no está aclarado si lo hizo como una recomendación o bien a causa de la violencia de su temperamento.
Se dice que San Juan era el más joven de los doce Apóstoles y que sobrevivió a todos los demás. Es el único de los Apóstoles que no murió martirizado.

TESTIGO DE SUS PRODIGIOS

El Señor quiso que estuviese, junto con Pedro y Santiago, en el momento de Su transfiguración, así como durante Su agonía en el Huerto de los Olivos. En muchas otras ocasiones, Jesús demostró a Juan su predilección o su afecto especial. Por consiguiente, nada tiene de extraño desde el punto de vista humano, que la esposa de Zebedeo pidiese al Señor que sus dos hijos llegasen a sentarse junto a Él, uno a la derecha y el otro a la izquierda, en Su Reino.

Juan fue el elegido para acompañar a Pedro a la ciudad a fin de preparar la cena de la última Pascua y, en el curso de aquella última cena, Juan reclinó su cabeza sobre el pecho de Jesús y fue a Juan a quien el Maestro indicó, no obstante que Pedro formuló la pregunta, el nombre del discípulo que habría de traicionarle. Es creencia general la de que era Juan aquel «otro discípulo» que entró con Jesús ante el tribunal de Caifás, mientras Pedro se quedaba afuera.

CUSTODIO DE MARIA SANTISIMA

Juan fue el único de los Apóstoles que estuvo al pie de la cruz con la Virgen María y las otras piadosas mujeres y fue él quien recibió el sublime encargo de tomar bajo su cuidado a la Madre del Redentor.

«Mujer, he ahí a tu hijo», murmuró Jesús a su Madre desde la cruz. «He ahí a tu madre», le dijo a Juan. Y desde aquel momento, el discípulo la tomó como suya. El Señor nos llamó a todos hermanos y nos encomendó el amoroso cuidado de Su propia Madre, pero entre todos los hijos adoptivos de la Virgen María, San Juan fue el primero.

Tan sólo a él le fue dado el privilegio de llevar físicamente a María a su propia casa como una verdadera madre y honrarla, servirla y cuidarla en persona.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here