Comentario del Evangelio,San Lucas 5,17-26 CATOLICO

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El Santo evangelio de este lunes de la 2° semana de Adviento nos hace descubrir la gran fe tenían esos hombres del Evangelio. Ellos seguían, confiaban en Jesús y supieron encontrar los medios para tener un encuentro con el Señor Jesús íntimo. Por eso, comenzamos pidiendo a Dios que acreciente nuestra fe, para que no haya obstáculo que paralice nuestro amor confiado en Dios.

La escena del Evangelio de hoy la podríamos definir como una verdadera enseñanza. Allí los gestos y el mensaje se cruzan y nos permiten acercarnos al amor de Jesucristo. Es un amor  liberador: «¡Ánimo, hijo, tus pecados te son perdonados». El tullido quería sanarse físicamente. Luego, frente a los escandalizados fariseos, que lo acusan de blasfemar porque ese poder era Divino, Jesús lo cura también en el cuerpo.

“Esta reconciliación es la recreación del mundo: se trata de la misión más profunda de Jesús. La redención de todos nosotros los pecadores; y Jesús hace esto no con palabras, no con gestos, no andando por el camino, ¡no! ¡Lo hace con su carne! Es Él mismo Dios, quien se convierte en uno de nosotros, hombre, para sanarnos desde el interior, a nosotros los pecadores”.

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“Jesús nos libera del pecado, tomando sobre sí mismo todo el pecado y esto es la nueva creación. Jesús desciende de la gloria y se abaja, hasta la muerte, y una muerte de cruz, desde donde clama: Padre, ¡por qué me has abandonado! Tal es su gloria y esta es nuestra salvación”.

Sin lugar a duda, el Evangelio nos está proponiendo adoptar una actitud activa en nuestra vida. ¿Cuántas veces pedimos curaciones a enfermedades y dolores físicos y no pedimos por la del alma?, ¿Cuántas veces nos quedamos con pedir y somos pasivos para poner los medios humanos?

Al enfermo del evangelio sus amigos lo ayudan llevándolo en su camilla y en el atrevimiento de descolgarlo del techo para que lo viera Jesús. La curación del enfermo se hace con la colaboración de sus amigos. La curación del tullido es fruto de la fe y de la audacia de estos hombres.

Curar… Qué importante es que nos vean dispuestos a ayudar, saliendo de lo nuestro, de nuestra comodidad y haciendo así posible el encuentro de otros con Cristo. Qué oportunidad el Adviento como acontecimiento renovador de la humanidad, para ayudar a nuestros familiares, vecinos y compañeros. Seremos, entonces, ese instrumento del que se sirve Dios que ayuda a curar y salvar. El enfermo se había dejado llevar, había aprendido que la enfermedad es una escuela… Qué nosotros seamos sus enfermeros.