Evangelio explicado 14 de Noviembre de 2016

El comentario del Padre Daniel al Santo Evangelio según san Lucas 18,35-43:

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¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!

¡Buen comienzo de semana!

Una vez más, Jesús nos resalta en este fragmento del Evangelio de hoy, la importancia de la insistencia. En este caso la insistencia del ciego que quería ver.

Nos encontramos que Jesús iba de camino a Jerusalén para la Pascua y, por motivo de las fiestas, había muchos peregrinos que hacían el viaje.

Nuestro Señor iba hablando y alrededor suyo había muchos que se agolpaban para escuchar sus palabras y no perder nada de lo que decía.

El ciego estaba sentado al borde del camino y escuchó las voces del gentío que iba con Jesús. Entonces, preguntó qué sucedía y le dijeron que el que pasaba era el Señor.

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Inmediatamente se puso a gritar pidiendo a Jesús que se compadeciera de él.

La multitud, desde el egoísmo, hizo lo posible para que se callara porque no podían escuchar al Maestro en paz por culpa suya: “los que iban delante le reprendían para que se callara”.

Esto lo vemos hoy tantas veces cuando por ejemplo estamos en misa y hay un niño que hace ruido, llora o corre, y lo reprendemos o miramos mal a sus padres.

El Evangelio dice que el ciego gritaba, nos hace imaginar un grito que viene de una total desesperación: “él gritaba más fuerte: “¡Hijo de David, ten compasión de mí!”.

Se negaba a callarse y contenerse. El sentimiento de necesidad le impulsaba a la presencia de Jesús.

Entonces Jesús se detuvo cuando estuvo cerca y le preguntó: “¿Qué quieres que haga por ti?”, y el ciego dijo: “Señor, que vea otra vez”.

Fue entonces que recibió lo que tan apasionadamente deseaba y siguió a Cristo, glorificando a Dios.

Esa es la actitud que debe tener todo el que espera un milagro.

No es suficiente tener un deseo sentimental para poner en acción el poder de Dios; hace falta un ansia intensa y apasionada que brota de lo más íntimo del corazón. Así tiene que ser nuestra oración.

Bendiciones.

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Presbítero Daniel Cirrincionepadre daniel

El Padre Daniel desde hace 19 años es sacerdote en la prelatura del Opus Dei, y doctor en Derecho Canónico. Ha desarrollado una intensa y variada labor pastoral, con gente de toda condición, edades y situaciones.

2 Comentarios

  1. Cuanta misericordia nos tiene el Señor cuando reconocemos nuestros pecados y vemos en EL a nuestro Redentor y Salvador.Frente a las tribulaciones del día a día , este pasaje del Evangelio nos ayuda a resistir kas tentaciones y asirnos desde todo nuestro ser a quien viene a salvarnos y a redimirnos del pecado que cada día nos acecha a través de nuestras acciones y de los medios que se entregan al príncipe de este mundo para apartarnos dela fe.

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