Comentario del Evangelio, San Lucas 17,7-10 CATOLICO

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«SOMOS SIMPLES SERVIDORES»

Los versículos de San Lucas que hoy meditamos, nos dicen que Dios nunca podrá estar en deuda con nosotros, hagamos lo que hagamos.

Somos nosotros los que necesitamos servir a Dios, y nunca le serviremos lo suficiente.

Cuando lo hemos hecho todo lo mejor posible, no hemos hecho más que lo que estábamos obligados a hacer.

Y esto último tiene que ver con la condición divina pero también con su ofrenda suprema encarnada en su Hijo.

San Ambrosio, uno de los Padres de la Iglesia, nos dice que no debemos esperar retribución por lo que hacemos:

Que nadie se gloríe de lo que hace, puesto que es, en la más simple justicia, que debemos al Señor nuestro servicio… Mientras vivimos, debemos trabajar para el Señor. Reconoce, pues, que eres un servidor dedicado a muchos servicios. No te pavonees de ser llamado «hijo de Dios» (1Jn 3,1).

Reconozcamos esta gracia, pero no olvidemos nunca nuestra naturaleza.

No te envanezcas de haber servido bien, porque no has hecho más que lo que debías hacer. El sol cumple su función, la luna obedece, los ángeles hacen su servicio.

San Pablo, «instrumento escogido por Dios para los paganos» (Hch 9,15), escribe: «No merezco ser llamado apóstol, porque he perseguido a la Iglesia de Dios» (1Co 15,9).

Y si en otra parte muestra que no tiene conciencia de falta alguna, añade seguidamente: «Pero no por eso quedo absuelto» (1 Co 4,4).

Tampoco nosotros no pretendamos ser alabados por nosotros mismos, no adelantemos el juicio de Dios” (San Ambrosio. Sobre el Evangelio de San Lucas).

Decía el cura de Ars que «el demonio nos tienta de llenarnos de vanidad por rezar bien al Buen Dios

No olvides que, para el creyente todo es signo, para el que ama todo es don. Trabajar para el Reino de Dios es ya nuestra recompensa.

Bendiciones.

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