COMENTARIO DEL EVANGELIO DE HOY

El comentario del Padre Daniel al Santo Evangelio según San Lucas 20, 27-38.

126

Porque él no es un Dios de muertos, sino de vivientes

Domingo XXXII del Tiempo ordinario

Después de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén y la expulsión de los vendedores del templo, el Evangelio recoge algunas de las grandes preguntas que la gente le hizo al Señor.

Entre ellas estaban el más allá y la resurrección de los muertos. El año litúrgico se termina y es lógico que nos vaya presentando a las postrimerías, que significa, aquello que nos espera después de esta vida terrena.

Ahora son los saduceos los que los que plantean una cuestión a Jesús.

Cuando hablamos de los enemigos de Jesús, usualmente, nos enfocamos en los escribas y fariseos.

Los saduceos, en cambio, no son citados por el evangelio como enemigos de Jesús, sino sólo como distantes. Sus puntos de vista diferían significativamente del enfoque de los fariseos.

También te puede interesar: Aparición y milagrosa curación de San José

Ellos aceptaban solamente la ley escrita y no las tradiciones escritas; rechazaban la resurrección de los muertos y los ángeles. Su esperanza estaba solamente en esta vida: creían en un Reino temporal y terreno transformado.

A Jesús, sabiendo que era un Maestro, le preguntan con un dejo de malicia. El Señor les responde que Dios “no es un Dios de muertos, sino de vivientes; todos, en efecto, viven para él”.

Así, ha respondido a uno de los interrogantes más preocupantes de la humanidad: el gran enigma de la muerte.

Su contestación nos lleva a hacer memoria a las resurrecciones efectuadas por Jesús: ellas son signos de la vida definitiva y eterna, nos hace descubrir y comprobación de que Jesús tiene poder sobre la muerte.

Más, con su resurrección, luego de la muerte en Cruz, nos dice que todos estamos llamados a la VIDA, porque Él es la Resurrección y la Vida.

Como apóstoles vivamos y enseñemos que la realidad de la muerte es un paso a la Vida. Nosotros como hijos de Dios ya aquí participamos de su misma vida y de su amor y esperamos Su encuentro sin ocaso.

En esta Eucaristía dominical estamos felices y gozosos porque ella es la fiesta de la Resurrección de Cristo.

Bendecido domingo para todos.

5 Comentarios

Comments are closed.