Comentario del Evangelio, San Lucas 16,9-15 CATOLICO

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No se puede servir a Dios y al Dinero

¡Hola y buen día a todos!

En el pasaje evangélico de hoy, Jesús nos expone con sencillez la manera correcta de caminar.

Nos dice que sólo Dios debe de reinar en nuestro corazón, sólo Dios nos da la libertar que otros “señores” nos quitan, bajo una falsa bandera de vida, felicidad y plenitud.

Seguro que mentiríamos si dijéramos que el dinero no nos importa en absoluto, porque ciertamente es necesario para vivir.

El problema es cuando el dinero se convierte en un “señor” que busca mantenernos obnubilados, de una manera obsesiva, por lo material y termina haciéndonos esclavos suyos.

A veces entendemos la concupiscencia como particularmente referida al aspecto sexual, en realidad también es la lujuria material y la soberbia de la vida: amor al dinero y cosas materiales, vanagloria, amor a la fama, al reconocimiento y al poder y, también, la concupiscencia en el plano espiritual.

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Por otro lado, la concupiscencia trabaja muchísimo más si hemos llevado una vida desordenada.

La concupiscencia de la riqueza económica, que nos presenta el evangelio de hoy, se presenta como una fuerte atracción con promesas de felicidad en la tierra y podemos caer en la trampa que nos tiende: divinizarla, hacerle nuestro dios.

El dinero tiene sus leyes, y esclaviza a quien le adora, lo ceba y nunca lo sacia. Por ello, es preciso buscar con empeño la honradez, la justicia, el amor a los demás, la fraternidad.

Cuando se cae en manos del Poderoso Señor don Dinero, no se tiene ojos para ver el hambre, la miseria, las situaciones difíciles de los hermanos: en una palabra, al otro.

Dios va por el camino del amor, la verdad, la honradez, la fraternidad.

No es extraño, por tanto, que Jesús nos diga: “No se puede puede servir a dos señores”, nos invita a despojarnos de todos nuestros ídolos y seguir sólo a Dios.