Comentario del Evangelio San Mateo 25,31-46 Católico

Entremos en la Palabra del Señor. "Porque la letra mata, pero el Espíritu da vida".

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«Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino…»

La solemnidad de Todos los Santos, Y la conmemoración de los fieles difuntos están íntimamente unidas y nos hablan de la Iglesia en la comunión de los santos.

Hoy unidos todos los cristianos en la tierra rogamos al cielo por nuestros hermanos fallecidos que peregrinan esperando el encuentro definitivo con el Amado.

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Después de la fiesta de Todos los Santos hace la Iglesia conmemoración de todos los fieles difuntos, que están en el purgatorio, porque conviene que la Iglesia militante, después de haber honrado e invocado con una fiesta general y solemne el patrocinio de la Iglesia triunfante, acuda al alivio de la Iglesia purgante con un general y solemne sufragio.

Podemos aliviar a las almas de los fieles difuntos con oraciones, limosnas y con todas las demás obras buenas, pero sobre todo con el santo sacrificio de la Misa.

En la Conmemoración de todos los fieles difuntos hemos de aplicar nuestros sufragios, no sólo por las almas de nuestros padres, amigos y bienhechores, sino también por todas las otras que están en el purgatorio.

De la Conmemoración de todos los fieles difuntos hemos de sacar este fruto:

1º, pensar que también nosotros hemos de morir presto y presentarnos al tribunal de Dios para darle cuenta de toda nuestra vida;

2º, concebir un gran horror al pecado, considerando cuán rigurosamente lo castiga Dios en la otra vida, y satisfacer en ésta a la justicia divina con obras de penitencia por los pecados cometidos.

Es importante en este día recordar que después de la vida presente, hay otra, o eternamente bienaventurada para los escogidos en el cielo o eternamente infeliz para los condenados al infierno.

Son dos grandes verdades de nuestra fe. La puerta abierta de la salvación, y la realidad de la posibilidad de condenación.

La bienaventuranza de los escogidos, el premio de los salvados, consiste en ver, amar y poseer por siempre a Dios, fuente de todo bien.

La infelicidad de los condenados consiste en ser privados por siempre de la vista de Dios y castigados con eternos tormentos en el infierno.

La Iglesia nos enseña que los bienes del cielo para los bienaventurados y los males de infierno para los condenados serán iguales en la sustancia y en la duración eterna; más en la medida o en los grados serán mayores o menores, según los méritos o deméritos de cada cual.

AL purgatorio irán todos los que en vida, aún en el último instante, acepten la infinita misericordia de Dios y se arrepientan de sus pecados, pero tengan aún cosas que purificar.

El Santo padre Pío habló muchas veces de las almas del purgatorio y de la importancia de rezar por ellas. Él fue dotado por el Señor con el don de conocer profundamente la realidad de las almas del purgatorio.

Padre Pío declaró una vez, que él sabía que a sus misas acudían más almas purgantes que personas vivas, a pedir por sus oraciones. El santo rezaba y sufría igualmente por los vivos que por los muertos.

Debemos tomar este ejemplo, y el de tantos otros Santos, como Santa Gertrudis, o Santa Matilda, para imitarlos en esta importante devoción.

Hagamos nuestra oración y ofrezcamos asistir a misa por nuestros queridos difuntos, y por aquellos por los que nadie reza. Esa oración llegará al Señor, y las almas del purgatorio las agradecerán y a la vez intercederán por nosotros.

Que así sea.

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2 Comentarios

  1. Gracias por su explicación dios es amor para los vivos y muertos, gracias padre por su ayuda para entender la palabra de dios

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