Evangelio explicado 28 de Octubre de 2016

El comentario del padre Daniel sobre el Santo Evangelio según san Lucas 6, 12-19

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«Llamó a sus discípulos y eligió a doce de ellos.»

San Simón y San Judas, apóstoles

Muy buen día

Hoy nos encontramos con un pasaje Evangélico, en que vemos al Verbo encarnado, con aquellos que fueran sus amigos en su paso por la tierra.

Y esto nos hace descubrir algo maravillo, el valor de la amistad.

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Dios que puede hacer todo de la nada, sin necesitar de nadie, elige hacer su obra de redención con la colaboración de sus amigos.

Descubrir que en su misma esencia está el que Dios quiera ser feliz con los hombres, nos ayuda a ver la belleza de nuestra fe.

Cuando Él vivió y eligió a esos hombres lo hizo para que fueran sus apóstoles, sus enviados, sus embajadores.

Ellos eran sus representantes y nosotros los cristiano somos embajadores de Cristo, no sólo de sus palabras, sino de sus obras y de su vida, y su amor hasta la pasión.

Ellos, los apóstoles, eran simplemente hombres. Ninguno era rico, ni famoso, ni influyente. Eran gente corriente, lo que diríamos hoy gente de trabajo, gente de la calle.

Y en la elección del Señor es como si hubiera dicho: Dame doce personas comunes para cambiar el mundo.

Dice Francisco:

“Todo cristiano es misionero en la medida en que se ha encontrado con el amor de Dios en Cristo Jesús; ya no decimos que somos «discípulos» y «misioneros», sino que somos siempre «discípulos misioneros».

Si no nos convencemos, miremos a los primeros discípulos, quienes inmediatamente después de conocer la mirada de Jesús, salían a proclamarlo gozosos:¡Hemos encontrado al Mesías! (Juan 1,41).

La samaritana, apenas salió de su diálogo con Jesús, se convirtió en misionera, y muchos samaritanos creyeron en Jesús por la palabra de la mujer (Juan 4,39).

También san Pablo, a partir de su encuentro con Jesucristo, enseguida se puso a predicar que Jesús era el Hijo de Dios (Hechos de los Apóstoles 9,20).

¿A qué esperamos nosotros?» (Francisco, Evangelii Gaudium, 120).

Ojalá que esta breve reflexión nos ayude a afianzar y madurar en acción nuestra vocación cristiana de discípulos misioneros.

Un abrazo y bendiciones.

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Presbítero Daniel Cirrincionepadre daniel

El Padre Daniel desde hace 19 años es sacerdote en la prelatura del Opus Dei, y doctor en Derecho Canónico. Ha desarrollado una intensa y variada labor pastoral, con gente de toda condición, edades y situaciones.