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La Carta de un Mártir

Última carta del padre Jacques Hamel

El padre Hamel, asesinado en el Norte de Francia, este martes 26 de julio en plena misa, había publicado pasado 6 de junio, un editorial en la revista parroquial.

Una llamada profética a aprovechar estas vacaciones para hacer del mundo un lugar más humano y más fraternal, a través de la oración y la misericordia.

Elevamos una oración por su eterno descanso, y pedimos su intercesión para que Cristo se haga presente cada vez más en los corazones de todos los hombres de buena voluntad.

Esta es, la carta de un mártir:

“La primavera ha sido más bien fría. Si hemos andado con la moral un tanto alicaída, tengamos paciencia, el verano terminará por llegar. Y con él, el periodo vacacional.

Las vacaciones son un buen momento para alejarnos de nuestras ocupaciones habituales. Pero no se trata de un mero paréntesis. Es un periodo de relajación, sí, pero también de reflexión y de rencuentros, un periodo para compartir y para convivir.

Un tiempo de reflexión en el que algunos usarán unos cuantos días para un retiro o una peregrinación. Otros releerán el Evangelio, solos o en compañía, como una palabra con la que dar sustento al día.

Otros podrán revitalizarse en el gran libro de la creación, admirando unos paisajes tan diferentes y soberbios que nos elevan y nos hablan de Dios.

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En este periodo podríamos escuchar la invitación de Dios a que cuidemos de este mundo, a hacer de este mundo, allá donde vivamos, un lugar más cálido, más humano, más fraternal.

Un periodo de rencuentro con los seres queridos, con los amigos. Un periodo en el que encontrar el tiempo para vivir algo juntos. Un periodo para ser amables con los demás, sean quienes sean.

Un tiempo para compartir, compartir nuestra amistad, nuestra alegría. Compartir nuestra protección a los niños, para mostrarles cuán importantes son para nosotros.

Un tiempo también para rezar, para estar atentos a lo que pase ahora en este mundo nuestro. Recemos por aquellos que más lo necesiten, por la paz, porque aprendamos a vivir mejor juntos.

Éste será precisamente el año de la misericordia. Enseñemos a nuestro corazón a valorar las cosas hermosas, a todas y cada una de las personas que puedan sentirse solas.

Que las vacaciones nos permitan colmarnos de dicha, de amistad y de regeneración. Así, mejor preparados, podremos retomar juntos el camino.

¡Buenas vacaciones a todos!”




Padre Jacques

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