Impresionante aparición de Cristo

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Impresionante aparición de Cristo a 500 hermanos I de Corintios 15


Déjate renovar por el asombro, por un milagro del Dios vivo, que se renueva cada día.
¡Sí! como has leído, Jesucristo se apareció a más de 500 hermanos.
¿Impresionante?
Pero es el ABC de nuestra Fe. Una fe sencilla y fácil de Resumir:
Todo el catecismo está contenido en el  Credo, y el corazón del Credo está declarado en I de Corintios, 15: 3-5, de donde confesamos básicamente 3 cosas:

  • Qué Cristo Murió por nuestros pecados.
  • Qué resucitó al tercer día.
  • Y que se apareció a Pedro y a los 12 apóstoles.

Pero entonces… ¿Cuándo se apareció a 500 hermanos?

Nos lo relata la Sagrada escritura. El mismo San Pablo, en I de Corintios 15-6.

«…después se apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales todavía la mayor parte viven y otros murieron.»

Este testimonio, es prueba indudable de que la resurrección no sólo es algo figurado en los corazones de los seguidores de Cristo, y que históricamente ocurrió. Jesús ha verdaderamente resucitado de la muerte, hay muchos testigos de ello, y si no creemos literalmente esto, no nos podemos llamar Cristianos.

La resurrección de Cristo, es la mayor muestra de su naturaleza Divina. De la majestad de Jesucristo sobre la muerte.

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Cristo resucita, y luego se aparece para dar testimonio de la resurrección, y lo hace de manera patente frente a tantos discípulos, con el fin de Glorificar al Hijo, e indicarnos el camino de la Cruz como vía para alcanzar la vida eterna.

Es lamentable, como en los últimos años, algunos sectores de la Iglesia se han dejado engañar por las insidias del maligno, que pretende repetir el error que ya condenara hace tantos siglos nuestra madre Iglesia: negar que la resurrección de Cristo halla ocurrido históricamente, y limitarla a un sentimiento que permaneció en los corazones de los discípulos.

Es la herejía del «gnosticismo», que no soporta la divinidad de Cristo. En el fondo es la envidia del Diablo, que quiere rebajar a Cristo al papel de un simple mortal, destacando sólo su enseñanza -y sólo partes de ella- pero negando su divinidad.

A esta herejía, el mismo apóstol Pablo contestó ya, en la misma carta I a Corintios, inspirado por el Espíritu Santo, como toda la Sagrada escritura está inspirada en Él. Hoy nos resulta aún más patente la presencia del Espíritu Santo en sus palabras, como necesarias resultan sus contundentes aclaraciones, aún al día de hoy:

I de Corintios 15:

«12. Ahora bien, si se predica que Cristo ha resucitado de entre los muertos ¿cómo andan diciendo algunos entre vosotros que no hay resurrección de los muertos?

13.Si no hay resurrección de los muertos, tampoco Cristo resucitó.

14.Y si no resucitó Cristo, vacía es nuestra predicación, vacía también vuestra fe. 

19Si solamente para esta vida tenemos puesta nuestra esperanza en Cristo, ¡somos los más dignos de compasión de todos los hombres!

20.¡Pero no! Cristo resucitó de entre los muertos como primicias de los que durmieron.

21.Porque, habiendo venido por un hombre la muerte, también por un hombre viene la resurrección de los muertos.

22. Pues del mismo modo que en Adán mueren todos, así también todos revivirán en Cristo.

23. Pero cada cual en su rango: Cristo como primicias; luego los de Cristo en su Venida.

24. Luego, el fin, cuando entregue a Dios Padre el Reino, depués de haber destruido todo Principado, Dominación y Potestad.

25. Porque debe Él reinar hasta que ponga a todos sus enemigos bajo sus pies.

26. El último enemigo en ser destruido será la Muerte.

27.Porque ha sometido todas las cosas bajo sus pies. Mas cuando diga que «todo está sometido», es evidente que se excluye a Aquel que ha sometido a él todas las cosas.

28. Cuando hayan sido sometidas a él todas las cosas, entonces también el Hijo se someterá a Aquel que ha sometido a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todo.

29. De no ser así ¿a qué viene el bautizarse por los muertos? Si los muertos no resucitan en manera alguna ¿por qué bautizarse por ellos?

30. Y nosotros mismos ¿por qué nos ponemos en peligro a todas horas?

31. Cada día estoy a la muerte ¡sí hermanos! gloria mía en Cristo Jesús Señor nuestro, que cada día estoy en peligro de muerte.

32. Si por motivos humanos luché en Efeso contra las bestias ¿qué provecho saqué? Si los muertos no resucitan, comamos y bebamos, que mañana moriremos.

33. No os engañéis: «Las malas compañías corrompen las buenas costumbres.»

34. Despertaos, como conviene, y no pequéis; que hay entre vosotros quienes desconocen a Dios. Para vergüenza vuestra lo digo.

35. Pero dirá alguno: ¿Cómo resucitan los muertos? ¿Con qué cuerpo vuelven a la vida?

36. ¡Necio! Lo que tú siembras no revive si no muere. ….

40. Hay cuerpos celestes y cuerpos terrestres; pero uno es el resplandor de los cuerpos celestes y otro el de los cuerpos terrestres.

41. Uno es el resplandor del sol, otro el de la luna, otro el de las estrellas. Y una estrella difiere de otra en resplandor.

42. Así también en la resurrección de los muertos: se siembra corrupción, resucita incorrupción;

43. se siembra vileza, resucita gloria; se siembra debilidad, resucita fortaleza;

44. se siembra un cuerpo natural, resucita un cuerpo espiritual. Pues si hay un cuerpo natural, hay también un cuerpo espiritual.

45. En efecto, así es como dice la Escritura: Fue hecho el primer hombre, Adán, alma viviente; el último Adán, espíritu que da vida.

46. Más no es lo espiritual lo que primero aparece, sino lo natural; luego, lo espiritual.

47. El primer hombre, salido de la tierra, es terreno; el segundo, viene del cielo.

48. Como el hombre terreno, así son los hombres terrenos; como el celeste, así serán los celestes.

49. Y del mismo modo que hemos llevado la imagen del hombre terreno, llevaremos también la imagen del celeste.

50. Os digo esto, hermanos: La carne y la sangre no pueden heredar el Reino de los cielos: ni la corrupción hereda la incorrupción.

51. ¡Mirad! Os revelo un misterio: No moriremos todos, mas todos seremos transformados.

52. En un instante, en un pestañear de ojos, al toque de la trompeta final, pues sonará la trompeta, los muertos resucitarán incorruptibles y nosotros seremos transformados.

53. En efecto, es necesario que este ser corruptible se revista de incorruptibilidad; y que este ser mortal se revista de inmortalidad.

54. Y cuando este ser corruptible se revista de incorruptibilidad y este ser mortal se revista de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: La muerte ha sido devorada en la victoria.

55. ¿Dónde está, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?

56. El aguijón de la muerte es el pecado; y la fuerza del pecado, la Ley.

57. Pero ¡gracias sean dadas a Dios, que nos da la victora por nuestro Señor Jesucristo!

58. Así pues, hermanos míos amados, manteneos firmes, inconmovibles, progresando siempre en la obra del Señor, conscientes de que vuestro trabajo no es vano en el Señor.»

Dios es omnipotente, todo lo puede, en Él la muerte no es sino un paso, una apariencia. Esto es Dogma de fe. Dios ha vencido a la muerte, en Cristo, por amor a nosotros.

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