ORACION AL SEÑOR DE LA MISERICORDIA DE OCOTLAN, JALISCO

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ORACION AL SEÑOR DE LA MISERICORDIA DE OCOTLAN, JALISCO


¡Jesús misericordioso! Tu bondad es infinita y los tesoros de tu gracia son inagotables. Yo confío enteramente en tu misericordia, que supera todo lo imaginable. Hoy me consagro enteramente a ti para vivir bajo los rayos de tu gracia y amor que brotaron de tu santísimo Corazón, en la cruz.

Deseo propagar tu misericordia por medio de obras de misericordia espiritual y corporal especialmente convirtiendo a los que, como yo, son pecadores; consolando a los pobres, afligidos y enfermos y ayudándolos de acuerdo a mis posibilidades.

Tú protégeme como propiedad y gloria tuya pues yo desconfío de mis fuerzas y conociendo mi debilidad e inconstancia lo espero todo de tu misericordia. Que toda la humanidad experimente la inmensidad de tu amor misericordioso, ponga en ti su confianza y te alabe por toda la eternidad. Amén.

¡Señor de la Misericordia, ten piedad y misericordia de nosotros y del mundo entero!

Amén.

EL SEÑOR DE LA MISERICORDIA DE OCOTLAN, MEXICO.

Por la mañana del domingo 3 de octubre del año de 1847 se convocó a toda la comunidad de Ocotlán a participar en la Santa Misa por ser el día del Señor, y para pedir por el eterno descanso de los fallecidos del terremoto que sucedió un día anterior en este pueblo y que dejó mas de cuarenta muertos.

Habían más de dos mil personas presentes en el atrio o camposanto de la capilla de La Purísima, esperando participar de la Santa Misa, que seria presidida por el Padre Julián Navarro, vicario parroquial de la comunidad.

Antes de iniciar la celebración, hacia el noroeste del cielo de Ocotlán comenzaron a unirse dos nubes muy blancas y en medio de ellas comenzó la visión de la imagen perfecta de Jesucristo, hecho que conmovió a los presentes, y demás personas que se encontraban en rancherías y pueblos cercanos.

La gente  pedía a gritos “Misericordia al Señor”. Entre los fieles también se encontraba el Sr. Cura Julián Martín del Campo, párroco de la comunidad; a este hecho histórico se le conoce como “El Prodigio de Ocotlán”. La aparición duró mas de media hora y según los testigos oculares a Jesucristo se le movía el pelo con el aire.

La piedad popular llamó a este Cristo como el Señor de la Misericordia de Ocotlán, Jalisco.

Si quieres saber más puedes hacer click AQUI en el link de la página oficial

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