TERCER DIA DEL TRIDUO AL SEÑOR DE LOS MILAGROS

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TERCER DIA DEL TRIDUO AL SEÑOR DE LOS MILAGROS
TERCER DIA DEL TRIDUO AL SEÑOR DE LOS MILAGROS

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Amén.
Señor de los Milagros, te damos gracias porque a una indiecita en los comienzos de nuestra historia latinoamericana la hiciste instrumento de tus maravillas. Aquella mujer nos recordó que más importaba la libertad de un hombre, que la posesión de una imagen.

Suscita en nosotros el recuerdo de esta lección evangélica siempre que nos postremos ante ti, Señor de los Milagros, para pedirte un favor o agradecerte un beneficio.

Acrecienta nuestra fe en tu presencia, que se manifiesta de diversos modos, ya te adoremos en la Eucaristía, ya te consideremos en el Pesebre, o cuando nos postremos ante tu Cruz o te veamos en nuestros hermanos, especialmente en los que sufren y en los que luchan por el logro de sus aspiraciones hacia una vida más digna del ser humano.

Bendícenos, misericordioso, a todos, e inspíranos deseos sinceros de una vida más cristiana y más entregada al servicio de nuestros hermanos. Amén.

Puedes leer también aquí:

.La poderosa oración al Señor de los Milagros

.El Primer día del Triduo al Señor de los Milagros

.El Segundo día del Triduo al Señor de los Milagros

ORACION DEL TERCER DIA: 

Señor Jesús, tú abriste un nuevo camino de salvación cuando predicaste la paz y la verdad, cuando callaste ante las injurias y no buscaste venganza contra los que te perseguían.

Tus sufrimientos nos dieron redención porque amaste en el sufrimiento y sufriste con amor. Perdóname porque con mi indiferencia he dejado a otros en la cruz del sufrimiento; porque con mi ira y mi rencor he provocado en otros el temor y la ansiedad. Atráenos a todos con el abrazo de tu amor para convertirnos en misioneros de paz en tu nombre.

Tú me creaste de tal manera que fuera capaz, por medio de mi servicio y mi amor, de alcanzar la felicidad aquí en la tierra y después contigo en el cielo. Renuncio a cualquier antipatía y rencor, a cualquier tipo de violencia, y me decido por el amor. Al terminar este Triduo envía tu Espíritu Santo sobre mí, para que pueda amarte en toda persona y en toda criatura.

Amén.

María, madre del Perpetuo Socorro, que sostienes con tu izquierda al niño Jesús y con la derecha lo señalas, gracias por mostrarnos a Jesús, vida dulzura y esperanza nuestra. Gracias por enseñarnos que en Jesucristo hay redención abundante para todos los seres humanos.
Sé que aún existen en mi vida aspectos que no han sido sanados por el amor. Desde hoy quiero vivir cada momento de mi vida por amor a Dios y a los demás, como lo hizo Jesucristo tu Hijo, a quien contemplo en la imagen del Señor de los Milagros. Señora mía y madre mía, ruega a él por mí para alcanzar la gracia que he implorado en este Triduo. Amén

REZAR: Padre Nuestro, Ave María y Gloria al Padre…

JACULATORIA: Dios mío, transforma mi corazón, haz que sea semejante al tuyo!

PARA TERMINAR REZAMOS LOS GOZOS AL SEÑOR DE LOS MILAGROS

Milagroso, buen Jesús, sálvenos tu santa Cruz.

Bondadoso, buen Jesús, eres Vida, Gozo y Luz.

Para salvar tus corderos te llamaste Buen Pastor,

y con ese inmenso amor cruzaste nuestros senderos,

Dios y hombre verdadero, nuestro guía y nuestra luz.

El Reino fue tu programa, la justicia y la hermandad,

la paz y la caridad que un nuevo mundo proclama

y que el corazón inflama, Peregrino de Emaús.

Admirable caridad de una indígena sencilla,

que te obliga ¡oh maravilla! a volver

una vez más para mostrar tu bondad, amable y dulce Jesús.

Tras la noche más oscura se hace el mundo luminoso,

porque el Cristo Milagroso –como un astro de luz pura–

sobre los pueblos fulgura desde el árbol de la cruz.

Multiplicas los portentos como en tu vida terrena,

cambias en gozo las penas y en gracia los sufrimientos,

a los tristes das contento y pan a la multitud.

Vamos haciendo camino entre gozos y dolor.

Mira al pueblo en aflicción, Samaritano divino,

y que tu aceite y tu vino hagan fecunda la cruz.

Oh Profeta de la vida, pregonero de la paz,

concédenos superar la violencia fratricida. Cambia,

Señor, las heridas en justicia y rectitud.

CONSAGRACION AL SEÑOR DE LOS MILAGROS

Señor de los Milagros, porque te amo, he venido a visitarte para alabarte, bendecirte y darte gracias por tantos favores como me has concedido.

Señor de los Milagros, porque te amo, me arrepiento de todos los pecados que he cometido y con los cuales te he crucificado de nuevo en mi corazón; te prometo comenzar desde hoy una vida nueva.

Señor de los Milagros, porque te amo, quiero verte presente en cada uno de mis hermanos.

Señor de los Milagros, porque te amo, he venido a suplicarte como el leproso del evangelio: «Señor, si quieres, puedes curarme» (Mc 1,40). Cúrame, Señor, de la enfermedad del pecado y de las demás enfermedades que me hacen sufrir.

Señor de los Milagros, porque te amo, me consagro a tu servicio con mi familia, con mis seres queridos, con mis trabajos, problemas y alegrías.

Señor de los Milagros, porque te amo, quiero vivir siempre contigo durante la vida para vivir siempre contigo en el cielo.

Oh María, Madre del Perpetuo Socorro, presenta tú misma esta consagración a tu divino Hijo.

Amén.

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