SEGUNDO DIA DEL TRIDUO AL SEÑOR DE LOS MILAGROS

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SEGUNDO DIA DEL TRIDUO AL SEÑOR DE LOS MILAGROS
SEGUNDO DIA DEL TRIDUO AL SEÑOR DE LOS MILAGROS

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Amén.
Señor de los Milagros, te damos gracias porque a una indiecita en los comienzos de nuestra historia latinoamericana la hiciste instrumento de tus maravillas. Aquella mujer nos recordó que más importaba la libertad de un hombre, que la posesión de una imagen.

Suscita en nosotros el recuerdo de esta lección evangélica siempre que nos postremos ante ti, Señor de los Milagros, para pedirte un favor o agradecerte un beneficio.

Acrecienta nuestra fe en tu presencia, que se manifiesta de diversos modos, ya te adoremos en la Eucaristía, ya te consideremos en el Pesebre, o cuando nos postremos ante tu Cruz o te veamos en nuestros hermanos, especialmente en los que sufren y en los que luchan por el logro de sus aspiraciones hacia una vida más digna del ser humano.

Bendícenos, misericordioso, a todos, e inspíranos deseos sinceros de una vida más cristiana y más entregada al servicio de nuestros hermanos. Amén.

Puedes leer también aquí:

.La poderosa oración al Señor de los Milagros

.El Primer día del Triduo al Señor de los Milagros

.El Tercer día del Triduo al Señor de los Milagros

ORACION DEL SEGUNDO DIA: 

Padre de bondad, escucha hoy  mi plegaria sincera. Me postro ante la imagen de tu Hijo, el Señor de los Milagros, porque en él hay sanación y liberación, ya que «en él habita la plenitud de la divinidad” (Colosenses 2,9). Haz que encontremos en el Señor de los Milagros salud y serenidad espiritual, prosperidad y gozo interior.

Te pido, también Padre misericordioso, que mi devoción al Señor de los Milagros se manifieste en mi crecimiento como persona y como cristiano.

Que logre madurar en responsabilidad y honestidad; que perfeccione mis capacidades intelectuales para hacer mucho mejor la tarea que me has asignado en el mundo. Y tú, Señor mío Jesucristo, envía sobre mí y sobre mi familia el don de tu Espíritu Santo para que fortalezcamos el amor sobre la roca que eres Tú.

María, madre de Jesús y madre nuestra, alcánzanos con tu intercesión el regalo maravilloso de que el rostro bondadoso de Jesucristo se refleje en todos los que meditamos este Triduo

María, madre de la esperanza, acompaña nuestro caminar y nuestro crecimiento como hijos tuyos y devotos fieles del Señor de los Milagros. Y protege con amor maternal la vida de los niños y de los jóvenes, para que sepan recibir de sus mayores los verdaderos valores de la vida.
Amén.

REZAR: Padre Nuestro, Ave María y Gloria al Padre…

JACULATORIA: Dios mío, transforma mi corazón, haz que sea semejante al tuyo!

PARA TERMINAR REZAMOS LOS GOZOS AL SEÑOR DE LOS MILAGROS

Milagroso, buen Jesús, sálvenos tu santa Cruz.

Bondadoso, buen Jesús, eres Vida, Gozo y Luz.

Para salvar tus corderos te llamaste Buen Pastor,

y con ese inmenso amor cruzaste nuestros senderos,

Dios y hombre verdadero, nuestro guía y nuestra luz.

El Reino fue tu programa, la justicia y la hermandad,

la paz y la caridad que un nuevo mundo proclama

y que el corazón inflama, Peregrino de Emaús.

Admirable caridad de una indígena sencilla,

que te obliga ¡oh maravilla! a volver

una vez más para mostrar tu bondad, amable y dulce Jesús.

Tras la noche más oscura se hace el mundo luminoso,

porque el Cristo Milagroso –como un astro de luz pura–

sobre los pueblos fulgura desde el árbol de la cruz.

Multiplicas los portentos como en tu vida terrena,

cambias en gozo las penas y en gracia los sufrimientos,

a los tristes das contento y pan a la multitud.

Vamos haciendo camino entre gozos y dolor.

Mira al pueblo en aflicción, Samaritano divino,

y que tu aceite y tu vino hagan fecunda la cruz.

Oh Profeta de la vida, pregonero de la paz,

concédenos superar la violencia fratricida. Cambia,

Señor, las heridas en justicia y rectitud.

CONSAGRACION AL SEÑOR DE LOS MILAGROS

Señor de los Milagros, porque te amo, he venido a visitarte para alabarte, bendecirte y darte gracias por tantos favores como me has concedido.

Señor de los Milagros, porque te amo, me arrepiento de todos los pecados que he cometido y con los cuales te he crucificado de nuevo en mi corazón; te prometo comenzar desde hoy una vida nueva.

Señor de los Milagros, porque te amo, quiero verte presente en cada uno de mis hermanos.

Señor de los Milagros, porque te amo, he venido a suplicarte como el leproso del evangelio: «Señor, si quieres, puedes curarme» (Mc 1,40). Cúrame, Señor, de la enfermedad del pecado y de las demás enfermedades que me hacen sufrir.

Señor de los Milagros, porque te amo, me consagro a tu servicio con mi familia, con mis seres queridos, con mis trabajos, problemas y alegrías.

Señor de los Milagros, porque te amo, quiero vivir siempre contigo durante la vida para vivir siempre contigo en el cielo.

Oh María, Madre del Perpetuo Socorro, presenta tú misma esta consagración a tu divino Hijo.

Amén.

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