Comentario del Evangelio, San Marcos 6: 17-29 CATOLICO

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Memoria del martirio de san Juan Bautista

Herodes se había ido a vivir con la esposa de su hermano, y así por su pecado de adulterio, era motivo de escándalo para los judíos. Por ello, Juan Bautista lo denunció pese a que era el rey.

Entonces, Herodes lo hizo poner preso, pero no llegó más allá porque lo respetaba. Herodías, la adultera, no estaba conforme con esto y quería que estuviese muerto.

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La muerte de Juan Bautista me hace pensar en cómo el pecado lleva a pecar más, es espiral descendente que sólo se puede detener con el arrepentimiento para cambiar nuestra conducta.

A Herodes le faltó esto: pese a sentir tristeza y estar convencido de la santidad del Bautista, la impureza le toca el amor propio, no quiere quedar mal con sus cortesanos, y vuelve a pecar: Herodes y Herodías empezaron siendo adúlteros y terminaron siendo asesinos. Es el pecado que la soberbia del poder hace un modo de vida.

En cambio, el humilde lima sus impurezas e imperfecciones. Si algo lo sacude, sabe recibir los golpes con fe, y en el alma, y en los sacramentos, encuentra pronto el alivio necesario.

Hoy Juan Bautista nos estimula a dar testimonio en todos los ambientes, aunque muchas veces sea difícil, aunque corramos el riesgo de quedar en ridículo, aunque nos lleguen a perseguir, como lo han hecho y siguen haciendo, en tantos lugares del mundo de manera explícita o solapada.

Quién ha experimentado el amor de Dios, sabe que ese amor nunca le va faltar, si con ayuda de la oración y la Gracia, toma la Cruz, y vive con amor el martirio diario de morir a nosotros mismos por el Evangelio.

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