SEGUNDO DIA DE ORACION A LA ASUNCION DE LA VIRGEN MARIA

1891
SEGUNDO DIA DE ORACION A LA ASUNCION DE LA VIRGEN MARIA

María es el refugio de todos nosotros los pecadores, por los cual es muy importante disponer nuestros corazones con verdadero arrepentimiento de nuestros pecados y humillarnos para obtener sus gracias.

PESAME DIOS MIO

Pésame Dios mío y me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido.

Pésame por el infierno que merecí y por el cielo que perdí; pero mucho mas me pesa porque pecando ofendí un Dios tan bueno y tan grande como vos; antes querría haber muerto que haberte ofendido, y propongo firmemente ayudado por tu divina gracia, no pecar más y evitar las ocasiones próximas de pecado.

Amén.

ORACION PARA TODOS LOS DIAS

Soberana Virgen María, Madre de Dios y Madre mía, aquí tienes postrado a tus sagrados pies a este hijo pródigo, lleno de confusión, de dolor y de arrepentimiento por haber pecado contra el cielo y contra Ti: conozco, Señora, y confieso en presencia del cielo y de la tierra, que no soy digno de llamarme hijo tuyo: recibe, Madre de misericordia, esta humilde confesión de mi fea ingratitud, y mala correspondencia, dándome la gracia de admitirme en el número de tus esclavos: mírame con ojos de piedad, como acostumbras hacerlo con tus siervos; y alcánzame de Dios la gracia que principalmente te pido en este santo Triduo.

Intercede por mía para que empiece desde ahora a llorar con amargas lágrimas todas mis culpas, a implorar las divinas misericordias, arreglando los pasos de mi vida de tal manera que logre por tu poderosa intercesión una preciosa muerte para gozar de Dios en tu compañía para toda la eternidad.

Amén.

Rezar tres Ave Marías.

Lee también aquí:

.El Primer día del Triduo a la Asunción de la Virgen María

.El Tercer día de oración a la Asunción de la Virgen María

ORACIÓN PARA EL SEGUNDO DIA

POBREZA

Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.

Dios mío y todas mis cosas, que siendo infinitamente rico y señor de todos los bienes del Cielo y de la tierra, tuviste la bondad de hacerte voluntariamente pobre, con el designio de que Tu santa pobreza enriquezca a todos los hombres con los dones de Tu gracia.

Yo te suplico, Señor, por aquella pobreza en que vivió y murió Tu Santísima Madre, sin querer ni desear jamás otra posesión, ni otra herencia, que a Ti en el Cielo y en la tierra, me concedas la gracia, de que mirando al mundo como lugar de mi destierro, esté siempre desprendido mi corazón de todos los bienes de esta vida perecedera.

Haz, Señor que, viviendo en pobreza de espíritu, desde ahora en Tus manos con una santa y total indiferencia, así en los sucesos prósperos como en los adversos de mi vida.

Y si me concedieras bienes, o si me regalases con trabajos y con males, haz, Señor, se cierre mi boca para la queja y sólo se abra para bendecir y alabar Tu santísimo Nombre.

Dame, Señor, esta gracia, para que, posea mi alma en paciencia santa en esta vida y disfrute después eternamente la paz de Tu gloria.

Amén.

ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

Dios de bondad, en quien vivo, en quien me muevo, y en quien disfruto el ser que tengo: que por un efecto de Tu infinita misericordia tienes empeñada Tu divina palabra, de que no quieres la muerte eterna del pecador, sino que se convierta a Ti para vivir eternamente en Tu amistad y gracia:

Yo Te suplico, Señor, por Tu bondad, por la vida, muerte y pasión de mi Redentor Jesucristo, y por los méritos de Tu Madre María Santísima, elevada a los Cielos en cuerpo y alma, me otorgues la gracia de convertirme a Ti con todo mi corazón, con toda mi alma y con todas las fuerzas de mi vida; viva yo, Señor, en adelante para amarte, para servirte y ponga todo cuanto soy en obedecerte.

No permitas, Señor, se abran mis ojos, sino para mirarte; no se empleen mis oídos, sino en escucharte; mi lengua no tenga otro ejercicio que alabarte y bendecirte; no se dirijan mis pasos sino a buscarte.

Haz en fin, Señor, la misericordia de que mi alma y mi cuerpo detesten y aborrezcan sobre todo la muerte eterna de la culpa y suspiren incesantemente por la vida de Tu amistad y gracia, para bendecir y alabar Tu misericordias eternamente en la gloria.

Amén.

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