COMENTARIO DEL EVANGELIO DE HOY

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COMENTARIO DEL EVANGELIO 24 julio 2016
COMENTARIO DEL EVANGELIO 24 julio 2016

«Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre.»
Él les dijo entonces “cuando oren, digan…” y nos enseñó el Padre Nuestro.
Hoy, nos ofrece Jesús la oración más perfecta, la más antigua y la mejor.
La invitación que nos hace el Evangelio a orar, a través del Padre Nuestro, mirando el modelo que Jesús nos enseñó. He aquí la grandeza de esta oración.

En esta oración se da una relación filial del hombre con Dios. Hablar como hijos y no como siervos ante alguien desconocido, decir Padre a Dios.

Fijate que la primera palabra es Padre y la segunda es nuestro. Entonces nos enseña que orando tenemos que llamar a Dios como Padre “aceptando el regalo de sus palabras, que me resultan poco a poco familiares y ricas de sentido.

El diálogo que Dios establece con cada uno de nosotros, y nosotros con Él, en la oración incluye siempre un «con»; no se puede orar a Dios de modo individualista” (Benedicto XVI, 3-X-2012).

En ella, encontramos los elementos que deben caracterizar toda oración de un auténtico cristiano. Se trata de una oración dirigida a una persona: Padre.

En esta oración, alabamos a Dios y anhelamos la llegada de su Reino; pedimos por nuestras necesidades espirituales y temporales; pedimos perdón por nuestros pecados y ofrecemos el nuestro a quienes nos han ofendido; y, finalmente, pedimos las gracias necesarias para permanecer fieles a su voluntad. Todo ello, rezado con humildad y con un profundo espíritu de gratitud.

Ojalá que sea, el Padre Nuestro, sea la oración de todas nuestras familias pero, sobre todo, el reflejo de nuestras vidas como cristianos y discípulos de Jesucristo.