COMENTARIO DEL EVANGELIO 21 julio 2016

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COMENTARIO DEL EVANGELIO 21 julio 2016
COMENTARIO DEL EVANGELIO 21 julio 2016




«Porque se ha embotado el corazón de este pueblo, han hecho duros sus oídos, y sus ojos han cerrado;… ¡Pero dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen!«

En el Evangelio de hoy, los discípulos quieren saber porqué Jesús, cuando habla a la multitud, sólo habla en parábolas:

Ellos se preguntan: ¿Porqué a los apóstoles les era dado a conocer directamente los misterios del Reino y a los otros no?  ¿Cuál es el motivo de esta diferencia?

Jesús sabe llegar a sus oyentes con imágenes tan sencillas que todos pueden entender. Su manera de enseñar es comparar las cosas de Dios, con las cosas de la vida cotidiana de la gente.

Jesús nos representa una imagen de algo que es conocido (la vida cotidiana), para transportarnos al misterio de lo desconocido (el reino de Dios).

Las enseñanzas de Jesús mueven a sus discípulos de todos los tiempos a  pensar, a descubrir el Reino de DIOS entre nosotros.

Jesús enseña que el Reino está presente en medio de nosotros. (Lc 17,21) Conocerlo no es un viaje a otro lado, sino un abrir los ojos a lo que ya nos rodea.

Pero para abrir los ojos es necesaria la humildad, que lleva a la fe y al seguimiento. Quién no sigue las verdades de la Fe, quien no sigue a la persona de Jesús, difícilmente entienda.

Es que aún hoy podemos ver esto. ¡Cuántas personas se acercan a criticar la fe sin conocerla!

Así son tantos que dicen por ejemplo: «Yo creo en Jesús pero no creo en la Iglesia o en los curas».

Pero queridos hermanos, debemos preguntarnos: ¿Cómo se puede creer en un Jesús que no se conoce? ¿Cómo se puede conocer bien a Jesús si no es a través de la Biblia, el Catecismo, los Santos padres de la Iglesia, la misa y los sacramentos?

Sin la humildad de escuchar a Cristo, de tomarse el tiempo para conocer sus enseñanzas,  con la paciencia de un niño, sólo quedaremos confundidos por sus parábolas y nuestros ojos permanecerán cerrados.

Recordemos a aquellos que rechazaron a Cristo y lo entregaron a su pasión, porque en su ceguera, estaban convencidos de que el Mesías debía ser un poderoso, un vencedor para el mundo, alguien que los llevara al éxito material.

Pidamos la Gracia de no permanecer con los ojos cerrados, esperando un Mesías que se imponga y nos imponga a los otros. La Gracia de abrir los ojos al Reino del Dios humilde que nació en un pesebre y murió en una cruz por amor a nosotros, que resucitó y vive eternamente.

Con el corazón inmaculado de María, intercediendo por nosotros, pidamos la Gracia de abrir los ojos a Cristo, y que podamos decir con alegría:

¡Dichosos nuestros ojos, porque vemos, y nuestros oídos, porque oímos al Señor!

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1 Comentario

  1. Gracias María, por darnos a JESUS,
    Gracias Padre, por darnos a JESUS SALVADOR,
    Gracias JESUS, por enseñarme lo hermoso y valioso de la humildad cuna de tu nacimiento y lugar de tu muerte, para vivir TU RESURRECCION,
    Gracias JESUS, porque tu método de enseñanza consiste en la HUMILDAD,
    Gracias JESUS, por préstame TUS OJOS para ver y TUS OIDOS para escuchar,
    Padre, en el nombre de JESUS, concédeme su humildad para entenderte cada vez más.

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