COMENTARIO DEL EVANGELIO 2 julio 2016

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COMENTARIO DEL EVANGELIO 2 julio 2016
COMENTARIO DEL EVANGELIO 2 julio 2016

Llegará el momento en que el esposo les será quitado, y entonces ayunarán.




En tiempos de Jesús, los judíos piadosos ayunaban dos veces por semana, de la misma manera hacían los seguidores de Juan el Bautista. También Jesús ayunó en el desierto y lo repite, una y otra vez, durante el Evangelio. Ahora bien, ¿por qué esta polémica hoy en la Buena Noticia sobre el ayuno?

Es lógico que no hay que entender las palabras de Señor como una oposición al ayuno, como práctica ascética, sino, más bien, como un hacernos descubrir el ayuno como signo de esperanza mesiánica.

Es por eso que, la respuesta de Jesús, va a la raíz de la cuestión. Dios estaba en medio de ellos, Él era la Palabra de Dios echa hombre, por tanto y sin más, cabe, entonces únicamente, una actitud de vida en los que está con Él: la alegría interna y festiva, fruto del gozo de saber que Dios está en medio de ellos.

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Entonces, el cristianismo solo puede ser fiesta, porque se apoya en el amor de Dios, en la salvación que nos ofrece Cristo Jesús, una novedad que es fiesta, que es alegría y libertad.

Jesús ha reprendido a quienes hacen a los hombres esclavos de pequeñas cosas, y nos enseña que todo debe estar regido por la libertad que Él nos ha venido a traer: la libertad de los hijos de Dios.

Por esta razón, la Iglesia nos pide dejar a un lado los criterios exclusivamente formales que, en el fondo, son efímeros y no sirven más que para encadenar. Este sábado, el Evangelio nos llama a un cambio que tiene que ver con “un estilo diverso, que lleva la ley a la plenitud. ¡Sí! Pero de un modo nuevo: es el vino nuevo, en odres nuevos.

Que el Señor nos de la gracia de no permanecer prisioneros, sino que nos de la gracia de la alegría y de la libertad que nos trae la novedad del Evangelio”
 (Homilía de Francisco, 5 de septiembre de 2014, en Santa Marta).
A Santa María le suplicamos que nos otorgue las gracias para vivir la alegría del Evangelio, del Evangelio Gaudium….la alegría  de sabernos hijos amados.

Presbítero Daniel Cirrincionepadre daniel

El Padre Daniel desde hace 19 años es sacerdote en la prelatura del Opus Dei, y doctor en Derecho Canónico. Ha desarrollado una copiosa tarea pastoral entre personas de toda condición en parroquias, colegios, universidades, grupos de familia, con personas mayores y con jóvenes. Su lema es agradecer la vida, la familia, el sacerdocio y el aire enriquecedor y fresco de la amistad.

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