LOS SECRETOS DE FATIMA

4804
SECRETOS DE FATIMA
SECRETOS DE FATIMA

El 13 de Mayo es un día muy especial para nosotros los católicos, celebramos el día de la Virgen de Fátima. Hace más de 35 años que Juan Pablo II padeció aquel atentado, que casi termina con su vida, el deseo de satanás de atentar contra el Vicario de Cristo en la tierra.

El mal nos está acechando….pero existe la promesa de Dios de salvarnos, nos ha enviado a su Madre y ella está en la primera línea de batalla. El corazón inmaculado de María terminará pisando la serpiente, ella vencerá!

Estos tres secretos nos deben hacer crecer en la fe, en la esperanza y en caridad.

1-EL PRIMER SECRETO: Salvar almas!

La Virgen de Fátima en al año 1917 hace ver a los tres pequeños pastores el infierno donde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlos, Dios desea establecer en el mundo  la devoción a mi Inmaculado Corazón.” Si hacen lo que yo les digo muchas almas se salvarán y tendrán Paz. Habrán guerras, hambre, persecuciones a la iglesia y al Santo Padre.

También te puede interesar la oración al Señor de los milagros

2-SEGUNDO SECRETO: Conversión!

Para impedirlo vendré a pedir a Rusia la consagración a mi inmaculado corazón y la comunión reparadora de los primeros sábados. Si se atienden mis deseos Rusia se convertirá y habrá Paz. Si no, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones contra la iglesia. Los buenos serán martirizados y el Santo Padre tendrá que sufrir mucho. Varias naciones serán aniquiladas.

El horizonte se presenta sombrío y después surge un rayo de luz y de esperanza.

AL FINAL MI CORAZÓN INMACULADO TRIUNFARÁ! Esta es la gran noticia, tengamos confianza, valor, no tengamos miedo a aquellos que pueden quitar la vida del cuerpo pero que nada pueden quitar esa promesa que nos ha hecho Dios de la vida eterna.

3.EL TERCER SECRETO: Penitencia, penitencia, penitencia!

Sor Lucía, la mayor de los pastorcitos escribe así:

“Escribo en obediencia a Vos, Dios mío, que lo ordenáis por medio de Su Excelencia Reverendísima el Señor Obispo de Leiria y de la Santísima Madre vuestra y mía.

“Después de las dos partes que ya he expuesto, hemos visto al lado izquierdo de Nuestra Señora un poco más en lo alto a un Angel con una espada de fuego en la mano izquierda; centelleando emitía llamas que parecía iban a incendiar el mundo; pero se apagaban al contacto con el esplendor que Nuestra Señora irradiaba con su mano derecha dirigida hacia él; el Angel señalando la tierra con su mano derecha, dijo con fuerte voz: ¡Penitencia, Penitencia, Penitencia!

Y vimos en una inmensa luz qué es Dios: “algo semejante a como se ven las personas en un espejo cuando pasan ante él” y a un Obispo vestido de Blanco “hemos tenido el presentimiento de que fuera el Santo Padre”.

También a otros Obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas subir una montaña empinada, en cuya cumbre había una gran Cruz de maderos toscos como si fueran de alcornoque con la corteza; el Santo Padre, antes de llegar a ella, atravesó una gran ciudad en ruinas y medio tembloroso con paso vacilante, apesadumbrado de dolor y pena, rezando por las almas de los cadáveres que encontraba por el camino; llegado a la cima del monte, postrado de rodillas a los pies de la gran Cruz fue muerto por un grupo de soldados que le dispararon varios tiros de arma de fuego y flechas; y del mismo modo murieron unos tras otros los Obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas y diversas personas seglares, hombres y mujeres de diversas clases y posiciones.

Bajo los dos brazos de la Cruz había dos Angeles cada uno de ellos con una jarra de cristal en la mano, en las cuales recogían la sangre de los Mártires y regaban con ella las almas que se acercaban a Dios”.

La explicación de esta visión por Benedicto XVI:

El ángel con la espada de fuego a la derecha de la Madre de Dios representa la amenaza del juicio que incumbe sobre el mundo. La perspectiva de que el mundo podría ser reducido a cenizas en un mar de llamas, hoy no es considerada absolutamente pura fantasía: el hombre mismo ha preparado con sus inventos la espada de fuego”.

La visión muestra después la fuerza que se opone al poder de destrucción: el esplendor de la Madre de Dios, y proveniente siempre de él, la llamada a la penitencia.

De este modo se subraya la importancia de la libertad del hombre: el futuro no está determinado de un modo inmutable, y la imagen que vieron los niños no es una película anticipada del futuro, de la cual nada podría cambiarse. En realidad, toda la visión tiene lugar sólo para llamar la atención sobre la libertad y para dirigirla en una dirección positiva.

El lugar de la acción aparece descrito con tres símbolos: una montaña escarpada, una gran ciudad en ruinas, y finalmente una gran cruz de troncos rústicos.

Montaña y ciudad simbolizan el lugar de la historia humana: la historia como costosa subida hacia lo alto, la historia como lugar de la humana creatividad y de la convivencia, pero al mismo tiempo como lugar de las destrucciones, en las que el hombre destruye la obra de su proprio trabajo.

Sobre la montaña está la cruz, meta y punto de orientación de la historia. En la cruz la destrucción se transforma en salvación; se levanta como signo de la miseria de la historia y como promesa para la misma.

Aparecen después aquí personas humanas: el Obispo vestido de blanco (‘hemos tenido el presentimiento de que fuera el Santo Padre’), otros Obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas y, finalmente, hombres y mujeres de todas las clases y estratos sociales.

El Papa parece que precede a los otros, temblando y sufriendo por todos los horrores que lo rodean. No sólo las casas de la ciudad están medio en ruinas, sino que su camino pasa en medio de los cuerpos muertos.

El camino de la Iglesia se describe así como un viacrucis, como camino en un tiempo de violencia, de destrucciones y de persecuciones. En esta imagen, se puede ver representada la historia de todo un siglo.

Del mismo modo que los lugares de la tierra están sintéticamente representados en las dos imágenes de la montaña y de la ciudad, y están orientados hacia la cruz, también los tiempos son representados de forma compacta”.

Empezando por Pío X hasta el Papa actual han compartido los sufrimientos de este siglo y se han esforzado por avanzar entre ellos por el camino que lleva a la cruz.

Que ‘una mano materna’ haya desviado la bala mortal sobre el Papa Juan Pablo II muestra sólo una vez más que no existe un destino inmutable, que la fe y la oración son poderosas, que pueden influir en la historia y, que al final, la oración es más fuerte que las balas, la fe más potente que las divisiones

Los ángeles recogen bajo los brazos de la cruz la sangre de los mártires y riegan con ella las almas que se acercan a Dios. La sangre de Cristo y la sangre de los mártires están aquí consideradas juntas: la sangre de los mártires fluye de los brazos de la cruz. Su martirio se lleva a cabo de manera solidaria con la pasión de Cristo y se convierte en una sola cosa con ella”.

“La visión de la tercera parte del secreto tan angustiosa en su comienzo, se concluye pues con una imagen de esperanza: ningún sufrimiento es vano y, precisamente una Iglesia sufriente, una Iglesia de mártires, se convierte en señal orientadora para la búsqueda de Dios por parte del hombre,del sufrimiento de los testigos deriva una fuerza de purificación y de renovación, porque es actualización del sufrimiento mismo de Cristo y transmite en el presente su eficacia salvífica”.

Mi Corazón Inmaculado triunfará.¿Qué quiere decir esto?

Que el corazón abierto a Dios, purificado por la contemplación de Dios, es más fuerte que los fusiles y que cualquier tipo de arma. El fiat de María, la palabra de su corazón, ha cambiado la historia del mundo, porque ella ha introducido en el mundo al Salvador, porque gracias a este ‘sí’ Dios pudo hacerse hombre en nuestro mundo y así permanece ahora y para siempre.

El maligno tiene poder en este mundo, lo vemos y lo experimentamos continuamente; él tiene poder porque nuestra libertad se deja alejar continuamente de Dios”.

“Pero desde que Dios mismo tiene corazón humano y de ese modo ha dirigido la libertad del hombre hacia el bien, hacia Dios, la libertad hacia el mal ya no tiene la última palabra. Desde aquel momento cobran todo su valor las palabras de Jesús: padeceréis tribulaciones en el mundo, pero tened confianza; yo he vencido al mundo (Jn 16,33).

El mensaje de Fátima nos invita a confiar en esta promesa.

ORACION A LA VIRGEN DE FATIMALee más aquí APARICIONES DE LA VIRGEN DE FATIMALee más aquí MILAGROS DE FATIMALee más aquí NOVENA A LA VIRGEN DE FATIMALee más aquí FIESTAS MARIANASLee más aquí