Papa Francisco en Síntesis

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SEMANA DEL PAPA 2 AL 7 ABRIL 2016

LUNES 2 de mayo:

Resumen de la Homilía del Papa:




Los hechos de los apóstoles nos hablan como Lidia abrió el corazón al Señor, a reconocer la verdad en la predicación de los apóstoles. A esta mujer el Espíritu Santo le ha hecho creer en las Palabras de Pablo. Cuando nuestro corazón escucha algo que nos acerca a Jesús, es el Espíritu el que trabaja dentro.

Jesús invita a los discípulos a no escandalizarse por las persecuciones, que son el precio del testimonio cristiano. Tanto persecuciones grandes y violentas que quitan la vida y llevan a la cárcel, como aquellas de las palabras del chisme.

Nos dice Jesús. «Los echarán de las sinagogas, es más, llega la hora en la que quienquiera los asesinará, creerá que rinde culto a Dios.»

Esto es así porque muchas veces el testimonio cristiano, provoca ataques y persecuciones.

Pidamos al Padre: «Señor, que yo no me aleje de Jesús. Hazme recordar lo que ha dicho y hecho Jesús.; ayúdame a llevar el testimonio de ello. Que la mundanidad, las cosas fáciles, las cosas que vienen el padre de la mentira, del príncipe de este mundo, el pecado, no me aleje del testimonio.»

Papa Francisco a la Orden de los Mercedarios:

La orden de la Merced, está llegando a su octavo centenario de vida, en su obra de redención de cautivos.

Hoy la verdadera vida de la Orden ha de buscarse en el constante esfuerzo por adecuarse y renovarse, a fin de poder dar una respuesta generosa a las necesidades reales del mundo y de la Iglesia, siendo fieles al patrimonio tradicional.

Queridos hermanos, nuestra profesión religiosa es un don y una gran responsabilidad, pues lo llevamos en vasos de barro. No nos fiemos de nuestras propias fuerzas sino encomendémonos siempre a la misericordia divina. La vigilancia, la perseverancia en la oración, en el cultivo de la vida interior son los pilares que nos sostienen.

Si Dios está presente en vuestras vidas, la alegría de llevar su Evangelio será vuestra fuerza y vuestro gozo. Dios nos ha llamado además a servirle dentro de la Iglesia y dentro de la Comunidad.

Sosténganse en este camino común; que la comunión fraterna y la concordia en el bien obrar testimonien, antes que las palabras, el mensaje de Jesús y su amor a la Iglesia.
Para liberar al cautivo, debemos hacernos pequeños, unirnos a él, en la certeza que así no sólo cumpliremos nuestro propósito de redimir, sino que encontramos nosotros también la verdadera libertad, pues en el pobre y el cautivo reconocemos presente a nuestro Redentor.

Para los perseguidos por causa de su fe y a los privados de libertad, a las víctimas de la trata y a los jóvenes de sus escuelas y para la entera familia mercedaria va mi bendición y también mi ruego de que no se olviden de rezar por mí.

MARTES 3 de mayo:

Resumen de la Homilía del Papa:

Jesús dice a Tomás: «Yo soy el camino, la verdad y la vida. El que me a visto a mí a visto al Padre».

En el camino, vemos Cristianos que no lo siguen con coherencia, y en la experiencias de fe, estos confundidos detenidos o que se han quedado a mitad de camino son:

Momias

Vagabundos

Testarudos

Momia, es el cristiano que no camina, este no es cristiano. Está paralizado, estancado, no hace florecer las bienaventuranzas en su vida, no hace las obras de misericordia. No hacen daño, pero no hacen el bien.

Testarudos: Son los porfiados que se equivocan pero que además dicen: «este es el camino», en vez de escuchar al Señor que dice: «vuelve atrás y toma el camino verdadero».

Los Vagabundos: Errantes que van dando vuelta, en un laberinto del que no saben salir, sin la brújula de Jesús. Se dejan seducir con propuestas y bellezas que los dejan a mitad de camino, y se detienen, sin buscar la verdad de Jesucristo.

Seguir en Jesús, que es el camino, es seguir hacia adelante, haciendo que sean concretas las Bienaventuranzas y las obras de misericordia. Y, cuando nos cansamos, un pequeño refresco y adelante. Pidamos esta Gracia.

MIÉRCOLES 4 de mayo:

RESUMEN DE LA CATEQUESIS DEL PAPA:

El Buen Pastor, que carga sobre su espalda la oveja perdida. Él es la misericordia de Dios que no se resigna a perder a ninguno. Los fariseos y escribas que se creían justos no entienden a Jesús que se acerca a los pecadores.

El pastor cuando encuentra la oveja perdida, la carga en la espalda, y va con los vecinos a alegrarse por haberla encontrado. El no abandona las 99 por buscar la perdida. Sino que ninguna oveja se deja perdida. Se trata del deseo irrefrenable de Dios, que no ve a cada uno como un número, sino que no quiere que nadie se pierda.

La misericordia hacia los pecadores es el estilo de Dios. Nadie ni nada puede cambiar la Voluntad de Salvación de Dios. Para Dios no cabe la cultura de descarte que vemos hoy. El rebaño del Señor está siempre en camino. No lo podemos encerrar en nuestros esquemas.

Debemos salir y este cerrarse en sí mismos, en las pequeñas comunidades, en la parroquia, ahí, con los que se dicen “los justos” Esto tiene mal olor, olor a encierro. Esto sucede cuando falta el impulso misionero que nos lleva a encontrar a los demás.

Para Dios ninguno está definitivamente perdido. ¡Jamás! Hasta el último momento, Dios nos busca. Ninguna distancia puede tener alejado al pastor; y ningún rebaño puede renunciar al hermano. Encontrar a quien se ha perdido es la alegría del pastor y de Dios, pero es también la alegría de todo el rebaño.

JUEVES 5 de mayo:

Resumen de la Palabras del Papa en la Vigilia de Oración frente a la Virgen de las lágrimas:

Tenemos necesidad del consuelo que viene del Señor… invocar el consuelo de Dios… En este sufrimiento nuestro no estamos solos…
Si Dios ha llorado, también yo puedo llorar sabiendo que se me comprende. El llanto de Jesús es el antídoto contra la indiferencia ante el sufrimiento de mis hermanos. Ese llanto enseña a sentir como propio el dolor de los demás… Me provoca para que sienta la tristeza y desesperación de aquellos…
En el momento del desconcierto, de la conmoción y del llanto, brota en el corazón de Cristo la oración al Padre. La oración es la verdadera medicina para nuestro sufrimiento. También nosotros, en la oración, podemos sentir la presencia de Dios a nuestro lado. La ternura de su mirada nos consuela, la fuerza de su palabra nos sostiene, infundiendo esperanza. Jesús, junto a la tumba de Lázaro, oró: « Padre, te doy gracias porque me has escuchado; yo sé que tú me escuchas siempre».

Necesitamos esta certeza: el Padre nos escucha y viene en nuestra ayuda…
Lo recuerda el apóstol Pablo con palabras de gran consuelo: «¿Quién nos separará del amor de Cristo?, ¿la tribulación?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿el peligro?, ¿la espada? […] Pero en todo esto vencemos de sobra gracias a aquel que nos ha amado. Pues estoy convencido de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni ninguna otra criatura podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor»

El poder del amor transforma el sufrimiento en la certeza de la victoria de Cristo, y de la nuestra con él, y en la esperanza de que un día estaremos juntos de nuevo y contemplaremos para siempre el rostro de la Santa Trinidad…

Al lado de cada cruz siempre está la Madre de Jesús. Con su manto, ella enjuga nuestras lágrimas. Con su mano nos ayuda a levantarnos y nos acompaña en el camino de la esperanza.

VIERNES 6 de mayo:

Resumen de la Homilía del Papa:

Jesús les dice a sus discípulos: «Estarán tristes, pero esa tristeza se convertirá en gozo, como la parturienta que pasa del dolor a la alegría en un momento».

La alegría y la esperanza nos llevan adelante en las dificultades y la tristeza. Ellas van juntas y son duraderas como nos dijo Jesús.

Una alegría sin esperanza es sólo diversión. Una esperanza sin alegría no es más que simple optimismo.

Cuando hay alegría fuerte y esperanza en Cristo exulta de alegría sin formalidad. No son un carnaval, sino otra cosa. Sino que son la actitud que quiere la Iglesia, son un salir de nosotros mismos, que nos lleva con la esperanza del Cielo y nos saca de nosotros mismos.

Tantas cosas nos pueden quitar la alegría humana, pero la alegría de Jesús es duradera, aún en los momentos más oscuros.

Es la alegría de saber que podemos entrar al Cielo y alcanzar al Señor. Pidamos al Señor la Gracia de una alegría grande y una esperanza fuerte, y que el Señor custodie esto.

Discurso del Papa al recibir el Premio Carlomagno:

Europa tiene en su alma, la creatividad y el comenzar de nuevo, luego de los momentos más terribles como la segunda guerra. La esperanza y la búsqueda del otro son en el corazón de la idea de una Europa unida.

En los últimos tiempos, se apaga el deseo de unidad, y se tienta a caer en sus egoísmos, y sólo pensando en la utilidad para cada uno. Se ve como sus ideales han perdido fuerza, y como se va atrincherando en vez de meter nuevos dinamismos que involucren a las personas en búsqueda de nuevas soluciones a los problemas actuales.

Europa debe ser madre generadora, más que protectora de espacios.

Europa humanista, la defensora de los derechos humanos, la madre de pueblos y naciones, madre de grandes hombres y mujeres que han dado la vida por la dignidad de sus hermanos: ¿Qué te ha pasado?

Europa necesita hacer memoria, y no dejarse tentar por los réditos políticos rápidos.

Robert Schuman, en el acto que muchos reconocen como el nacimiento de la primera comunidad europea, dijo: «Europa no se hará de una vez, ni en una obra de conjunto: se hará gracias a realizaciones concretas, que creen en primer lugar una solidaridad de hecho».

La paz mundial no se hará sin un esfuerzo proporcional a los peligros que la amenazan.

Europa debe dar a luz un nuevo humanismo: Capaz de integrar, de dialogar, y genera.

Los reduccionismos y los intentos uniformantes, excluyen, y provocan pobreza y frialdad, y aporta mezquindad. Se debe respetar el multiculturalismo.  Europa debe evitar caer en COLONIZACIONES IDEOLÓGICAS (*léase teoría del gender y sus postulados).

Caben recordar las palabras de Konrad Adenauer: «El futuro de Occidente no está amenazado tanto por la tensión política, como por el peligro de la masificación, de la uniformidad de pensamiento y del sentimiento; en breve, por todo el sistema de vida, de la fuga de la responsabilidad, con la única preocupación por el propio yo».

Debemos educar a los nuestros, para que aprendan a ver, como detrás de muchos conflictos, está en juego con frecuencia el poder de grupos económicos. Debemos armar a nuestros hijos con las armas del diálogo.

La situación actual no permite meros observadores de las luchas ajenas. Al contrario, es un firme llamamiento a la responsabilidad personal y social.

Europa en defensa de sus jóvenes debe pasar de una economía que apunta al rédito y al beneficio, basados en la especulación y el préstamo con interés, a una economía social que invierta en las personas creando puestos de trabajo y cualificación.

Tenemos que pasar de una economía líquida, que tiende a favorecer la corrupción como medio para obtener beneficios, a una economía social que garantice el acceso a la tierra y al techo por medio del trabajo como ámbito donde las personas y las comunidades puedan poner en juego «muchas dimensiones de la vida: la creatividad, la proyección del futuro, el desarrollo de capacidades, el ejercicio de los valores, la comunicación con los demás, una actitud de adoración.

La Iglesia puede y debe ayudar al renacer de una Europa cansada, pero todavía rica de energías y de potencialidades. Sólo una Iglesia rica en testigos podrá llevar de nuevo el agua pura del Evangelio a las raíces de Europa. En esto, el camino de los cristianos hacia la unidad plena es un gran signo de los tiempos, y también la exigencia urgente de responder al Señor «para que todos sean uno».

Con la mente y el corazón, con esperanza y sin vana nostalgia, como un hijo que encuentra en la madre Europa sus raíces de vida y fe, sueño un nuevo humanismo europeo, «un proceso constante de humanización», para el que hace falta «memoria, valor y una sana y humana utopía». Sueño una Europa joven, capaz de ser todavía madre: una madre que tenga vida, porque respeta la vida y ofrece esperanza de vida. Sueño una Europa que se hace cargo del niño, que como un hermano socorre al pobre y a los que vienen en busca de acogida, porque ya no tienen nada y piden refugio. Sueño una Europa que escucha y valora a los enfermos y a los ancianos, para que no sean reducidos a objetos improductivos de descarte. Sueño una Europa, donde ser emigrante no sea un delito, sino una invitación a un mayor compromiso con la dignidad de todo ser humano. Sueño una Europa donde los jóvenes respiren el aire limpio de la honestidad, amen la belleza de la cultura y de una vida sencilla, no contaminada por las infinitas necesidades del consumismo; donde casarse y tener hijos sea una responsabilidad y una gran alegría, y no un problema debido a la falta de un trabajo suficientemente estable. Sueño una Europa de las familias, con políticas realmente eficaces, centradas en los rostros más que en los números, en el nacimiento de hijos más que en el aumento de los bienes. Sueño una Europa que promueva y proteja los derechos de cada uno, sin olvidar los deberes para con todos. Sueño una Europa de la cual no se pueda decir que su compromiso por los derechos humanos ha sido su última utopía. Gracias.

SÁBADO 7 de mayo:

EL PAPA A LOS NUEVOS GUARDIAS SUIZOS:

Están llamados a vivir su trabajo como una misión que el Señor mismo les confía; a tomar el tiempo que transcurrirán aquí en Roma, en el corazón de la cristiandad, como oportunidad para profundizar la amistad con Jesús y caminar hacia la meta de toda verdadera vida cristiana: la santidad.

También esto es importante: ser atentos los unos con los otros, para sostenerse en el trabajo cotidiano y para enriquecerse recíprocamente, acordándose siempre que «La felicidad está más en dar que en recibir».

Sepan valorizar la vida comunitaria, el compartir de los momentos buenos y aquellos más difíciles, dando atención a quien entre ustedes se encuentra en dificultad y a veces tiene necesidad de una sonrisa y de un gesto de estímulo y de amistad. Asumiendo esta actitud, serán favorecidos también en el enfrentar con diligencia y perseverancia las pequeñas y las grandes tareas del servicio cotidiano, testimoniando gentileza y espíritu de acogida, altruismo y humanidad hacia todos.

Les ayude  nuestra Madre María, que honramos de forma especial en el mes de mayo, a experimentar cada día más aquella comunión profunda con Dios, que para nosotros creyentes inicia en la tierra y será plena en el cielo. Les pido por favor rezar por mí, y de corazón les imparto la Bendición Apostólica.

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