Homilía del Papa 17 de marzo 2016

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Homilía del Papa 17 de marzo 2016

Homilía del Papa 17 de marzo 2016

La virtud que nos hace ir adelante… Lee más aquí

Abraham, ha tenido tentaciones en el camino de la esperanza, pero ha creído y ha obedecido al Señor y así se ha puesto en camino hacia la tierra prometida.

Es entonces un hilo de esperanza que lega toda la historia de la salvación y es la fuente de la alegría.



Hoy la Iglesia nos habla de la alegría de la esperanza. En la primera oración de la misa hemos pedido la Gracia a Dios de custodiar la esperanza de la Iglesia, para que no fallezca. Y Pablo, hablando de nuestro Padre Abraham, nos dice: «Crean contra toda esperanza. Cuando ne hay esperanza humana, está esta virtud que te lleva adelante, humilde, simple, pero te da una alegría, a veces una gran alegría, a veces sólo la paz, pero una seguridad que aquella esperanza no desilusiona. La esperanza no desilusiona.

Esta alegría de Abraham, esta esperanza, crece en la historia. Algunas veces se esconde, no se ve, algunas veces se manifiesta abiertamente. Así en el caso de Isabel embarazada que exulta de alegría cuando es visitada por su prima María. Es la alegría de la presencia de Dios, que camina con su pueblo. Y cuando hay alegría, hay paz. Esta es la virtud de la esperanza: de la alegría a la paz. Esta esperanza no desilusiona nunca, ni siquiera en momentos de esclavitud, cuando el pueblo de Dios estaba en tierra extranjera.

Este hilo de esperanza comienza con Abraham. Dios que habla a Abraham, y termina con Jesús. Se puede decir de tener fe y caridad, pero es más difícil de hecho responder sobre la esperanza:

Cuando se pregunta: ¿Tienes esperanza? ¿Tu tienes la alegría de la esperanza?

Pero, padre, no entiendo… ¿Me explica? La esperanza es aquella virtud humilde, aquella virtud que corre bajo el agua de la vida, pero que nos sostiene para no anegarnos en tantas dificultades, para no perder ese deseo de encontrar a Dios, de encontrar ese rostro maravilloso que todos veremos un día: «La esperanza».

Hoy ha dicho el Papa, será un bello día para pensar en esto: el mismo Dios que ha llamado a Abraham y lo hecho salir de su tierra sin saber donde debía andar, es el mismo Dios que va a la Cruz, para cumplir la promesa que ha hecho. Es el mismo Dios que en la plenitud de los tiempos hace que aquella promesa se transforme en realidad para todos nosotros. Es aquello que une el primer momento a este último momento y el hilo de la esperanza; es aquellos que une mi vida cristiana a nuestra vida cristiana, de un momento al otro, para ir siempre adelante; pecadores, pero adelante. Y es la esperanza aquello que nos da paz en los feos momentos, en los momentos más feos de la vida. La esperanza no desilusiona, está siempre allí, humilde, pero fuerte.