La humildad es el camino Papa Francisco

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La humildad es el camino Papa Francisco

En su catequesis mensual de los sábados, el Papa, hace una bella explicación de como Cristo ejemplificó el camino para salvarnos, lee el resumen aquí…

Con el lavatorio de los pies, Jesús ha indicado a sus discípulos y a todos los cristianos el servicio como canino para vivir la fe en Él y dar testimonio de su Amor.

Lavando los pies a los apóstoles, Jesús nos ha revelado el modo de actuar de Dios, y dar el ejemplo de su nuevo mandamiento de Amarse los unos a los otros, como Él nos ha amado, es decir nos ha amado hasta dar la vida por nosotros.




El Amor es un servicio concreto que brindamos los unos  a los otros. El Amor no es sólo palabras, son obras y servicio, servicio humilde, hecho en el silencio y en lo oculto, como Jesús mismo ha dicho: «que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu mano derecha».

Además se expresa en el compartir los bienes materiales, para que ninguno tenga necesidad. Es compartir y dedicarse a aquellos que se encuentran en la necesidad …

No olvidemos que lavando los pies de los discípulos y pidiendo que ellos hagan lo mismo, Jesús nos invita también a confesar recíprocamente nuestra falsas y rezar los unos por los otros para saberse perdonados de corazón.

Así nos recuerdan las palabras de San Agustín cuando escribía: «No desprecie el Cristiano de hacer todo lo que ha hecho Cristo. Porque cuando el cuerpo se inclina hasta los pies del hermano, en el corazón nace o si ya existía crece el sentimiento de humildad»

Perdonamos recíprocamente nuestros errores, y rezamos recíprocamente por nuestras culpas y así de alguna manera nos lavaremos los pies recíprocamente. El Amor, la caridad y el servicio, ayudar a los otros, servir a los otros.

Hay tanta gente que pasa la vida en el servicio a los otros. La semana pasada he recibido  una carta de una persona que me agradece por el año de la Misericordia y pedía que rece por ella, para que pueda acercarse al Señor.

La vida de esta persona era cuidar a la madre y al hermano, la madre anciana en cama, lucida pero sin movilidad, y el hermano discapacitado, en una silla de ruedas. Esta persona, su vida, es servir y ayudar. Y esto es amor. Cuando tu te olvidas de ti mismo y piensas en los otros, esto es amor. Y con el lavatorio de los pies el Señor nos enseña a ser servidores, más serviciales, como Él se ha hecho siervo nuestro, de cada uno de nosotros.

Por eso, ser misericordiosos como el Padre, significa seguir a Jesús en el camino del servicio.

Queridos jóvenes, aprendan a defender los valores en los que creen, queridos enfermos, ofrezcan sus sufrimientos para tantos que aún hoy sufren persecuciones a causa de la fe, y ustedes queridos recién casados, sean colaboradores de Dios en el deber de educar a los hijos.