Bienvenida Papa Francisco México. Resumen

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Bienvenida Papa Francisco México

Bienvenida Papa Francisco México . Resumen

Le agradezco, señor Presidente, sus palabras de bienvenida Es una alegría pisar tierras mexicanas, un lugar especial en el corazón de las Américas.

Vengo como misionero de misericordia y paz, Y como hijo a rendir homenaje a su madre, la Virgen de Guadalupe, y dejarse mirar por ella.

Quiero, rendir homenaje a este pueblo y a esta tierra tan rica. Gracias por recibirme hoy en su tierra.

México es un gran País. Bendecido con abundantes recursos. Su privilegiada ubicación geográfica lo convierte en un referente de América; y sus culturas indígenas, mestizas y criollas, le dan una riqueza cultural muy valiosa.

La principal riqueza de México son sus jóvenes. Un poco más de la mitad de la población está en edad juvenil. Esto da esperanzas.

Es una responsabilidad a la hora de construir el México que queremos para las generaciones venideras.

Un futuro esperanzador se forja en un presente de hombres y mujeres justos, honestos, capaces de empeñarse en el bien común, este bien común. Cada vez que buscamos el camino del privilegio o beneficio de unos pocos en perjuicio del bien de todos, tarde o temprano, aparece la corrupción, el narcotráfico, la exclusión, la violencia, el tráfico de personas, el secuestro y la muerte, causando sufrimiento y frenando el desarrollo.

El pueblo mexicano afianza su esperanza en un necesario el acuerdo de las Instituciones políticas, sociales y de mercado, y de todos los hombres y mujeres que se comprometen en la búsqueda del bien común y en la promoción de la dignidad de la persona.

Se debe encontrar formas de diálogo, capaces de guiarnos por la senda del compromiso solidario y una sociedad en la que nadie se sienta víctima de la cultura del descarte.

Se debe asegurar a todos un acceso efectivo a los bienes materiales y espirituales indispensables: vivienda adecuada, trabajo digno, alimento, justicia real, seguridad efectiva, un ambiente sano y de paz.

Esto no es sólo un asunto de leyes, sino de urgente formación de la responsabilidad personal de cada uno.

El Gobierno mexicano puede contar con la colaboración de la iglesia católica, que ha acompañado la vida de esta Nación y que renueva su compromiso y voluntad de servicio a la gran causa del hombre: la edificación de la civilización del amor.

Me dispongo a recorrer este hermoso y gran País como misionero y peregrino que quiere renovar con ustedes la experiencia de la misericordia como un nuevo horizonte de posibilidad que es inevitablemente portador de justicia y de paz.

Y me pongo bajo la mirada de María, la Virgen de Guadalupe, pido que me mire, para que, por su intercesión, el Padre misericordioso nos conceda que estas jornadas y el futuro de esta tierra sean una oportunidad de encuentro, de comunión y de paz.

Muchas gracias.