ORACION A NUESTRA SEÑORA DEL MILAGRO

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Hoy 20 de Enero celebramos el día de Nuestra Señora del Milagro. Pide su milagrosa intercesión con esta oración y conoce su historia.

Acuérdate, oh piadosísima Virgen María,que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a tu protección, implorando tu asistencia y reclamando tu socorro, haya sido abandonado por ti.

Animado con esta confianza, a ti también acudo, oh Madre, Virgen de las vírgenes.

Y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a comparecer ante tu presencia soberana; no desprecies, oh Madre de Dios, mis humildes súplicas, antes bien dígnate escucharlas y aceptarlas favorablemente.

Amén.

Rezar un Ave María y Gloria

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NUESTRA SEÑORA DEL MILAGRO

El día 20 de enero de 1842, la virgen María se aparece al joven judío Alfonso Tobías Ratisbona en la iglesia de Sant’ Andrea delle Fratte en Roma.

Tenía el mismo aspecto que la imagen que llevaba en la medalla que colgaba de su cuello. Una fuerza irresistible lo atrae hacia Ella. Ningún recuerdo le queda de aquel trayecto imposible recorrido en un instante. Está ante una presencia inefable. Ella se mueve, se inclina, le hace con la mano una señal para que se arrodille, y con otra señal le expresa claramente: “¡No te resistas!”.

Él se prosterna delante de Ella en la completa obediencia de su ser totalmente conmovido. La mano parece decirle: “Así está bien”.

Con el espíritu subyugado por el respeto, toca con la frente el suelo. Pero temeroso de perder esta belleza celestial, levanta la cabeza para admirarla una vez más. Sin embargo, el fulgor es tan grande, y la veneración que siente tan pungente, tan pavoroso es el sentimiento del pecado en que vivió hasta ahora, que, aplastado, no osa más levantar los ojos hacia esta pureza. Apenas se permite contemplar aquellas manos benditas, donde lee claramente la expresión de perdón y de misericordia.

La enormidad del pecado (del que adquiere súbitamente conciencia), le inspira vergüenza y horror indescriptibles. Sus lágrimas corren. En un solo instante, sin preparación, sin catecismo, sin discusiones, sin argucias, por una clara visión milagrosa, acaba de conocer la magnificencia de la Iglesia Católica.

“Ella no dijo nada, pero yo comprendí todo”, observa Ratisbona.

La hermana Catalina Labouré, era la feliz vidente a quien la Virgen escogió para propagar la mundialmente famosa medalla.

Como la iglesia de Sant’Andrea delle Fratte de Roma está regentada por los Hermanos Minimos de San Francisco de Paula, el 20 de enero, en recuerdo de esta conversión milagrosa, celebran la festividad de Nuestra Señora del Milagro.

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